He vuelto!! y me encanta nadar!!

Quien me iba a decir unos meses atrás a mi, que yo mismo diría estas palabras, pero si tengo que reconocer que me esta gustando entrenar la parte del agua, incluso cuando me tocan series o técnica, y lo cierto es que esto no fue así hasta hace poco.

Para situarnos, yo hace cuatro meses no sabía nadar, y sí, digo que no sabía, por que lo que hacía era defenderme chapoteando para no ahogarme, pero nunca a sido algo que hubiese entrenado, ni que me llamase la atención para hacerlo, y mas después de mi accidente en la piscina, donde aparte de no quedarme muchas ganas de volver, una de las secuelas que me quedó es la espasticidad. Que quiere decir que debido a ciertas circunstancias como el frío o los nervios, hace que mi lado mas afectado, que es el izquierdo se contraiga solo, sin que pueda hacer nada para evitarlo, y esto me afecta directamente en el agua, de tal manera que al tener frío por la temperatura del agua el brazo y la pierna se me encojen, y no soy capaz de nadar bien, tengo poca flotabilidad y no avanzo.

Pues bien todo esto cambio hace cuatro meses, cuando me vi “obligado” a mejorar considerablemente esta parte, ya que lo que me propusiera era realizar mi primer triatlón que era una distancia iron man, donde la parte de la natación son casi cuatro kilómetros.
Durante este proceso me pase cuatro meses, entrenando la técnica, la posición, la flotabilidad, la fuerza, vamos que empece de cero, y durante todo el proceso hubo y tuve muchas dudas. Cada día era una lucha contra el crono y mi espasticidad, entrenando hasta el punto de contracción de mis extremidades, y cuando llegaba y tenía el brazo y la pierna atrofiados, tenía que seguir entrenando para luchar contra ella, tenía y debía acostumbrarme a esa mala postura, a esas sensaciones, a no ponerme nervioso y seguir haciendo lo que en teoría sabía. Durante ese tiempo, cada metro, cada hora en el agua, era un suplicio, una tortura, que combatía por la motivación y ganas de conseguir el objetivo mayor, el objetivo de acabar la prueba. Pero claro, si no salía del agua, no podría seguir, con lo que todo el trabajo se esfumaría.

No fue fácil ,y tras agotar tres de los cuatro meses que tenía, donde aparte de este trabajo tuve que compaginarlo con la bicicleta para no perder el trabajo realizado, y la carrera a pie, donde hasta la fecha tampoco pudiera correr ni acumular kilómetros, por la preparación de la titan desert, , tuve que dejar de lado la piscina e irme al mar, para bien o para mal, estuviese o no preparado, era el momento, no se podía esperar mas.
Fue un momento muy duro, lo que no me sucediera en la piscina, me estaba sucediendo en el mar, a la ya angustia y nervios que sentía, por ver como el tiempo pasaba rápido, y no me daba tiempo para avanzar, se sumaba la ansiedad, la ansiedad que sentía al nadar en el mar, recordando imágenes del accidente, de ese momento inmóvil en el fondo de la piscina, y donde la canción de tiburón, me perseguía seguido.
Fueron días duros, hasta que pasados tres días de trabajo en el mar con el neopreno y ver que no avanzaba, y que no aguantaba mas, hable con una amiga, para que me acompañase en una travesía como entrenamiento. A día de hoy, aun no se la distancia exacta que hice en esas dos horas, pero lo que se, es que ese momento, esa situación donde me esforcé y me obligué a enfrentarme a lo que temía, fue sin duda un punto de inflexión, desde ese momento aproveche cada día del mes que me quedaba para la prueba, entrenando en el mar, y venciendo todos los pensamientos negativos, que no eran pocos, con la única idea de querer estar en la prueba, y verme saliendo del agua, para subirme en la bicicleta.

Durante todo este tiempo entrenando hubo muchas dudas, y yo era el primero que incluso la noche antes, no sabía si saldría del agua a tiempo, o si tan siquiera si acabaría esa parte. Por eso, esa mañana visualice lo que quería, me enfunde el neopreno, y con cara de nervios pero decidido y con mucha calma, me zambullí en el mar, esperando a ser el último en entrar, no importaba la prisa o el puesto, lo que importaba era completarlo. Así que, con dos ideas claras, me sumergí en el agua, y comencé a andar, era yo solo, no luchaba contra nadie, tenía que ir a lo mío y como en un entrenamiento mas, el objetivo estaba claro, era lo que importaba.

Finalmente ese día pude salir del agua, y aun encima con un buen tiempo, a día de hoy no he vuelto al mar, por que las condiciones no lo permiten, pero si he vuelto a la piscina, con la idea clara de entrenar mas y mejor, y mas motivado y con muchas mas ganas para seguir avanzando, por seguir trabajando la lesión, para que no sea una traba, si no una ayuda, y sobre todo para poder disfrutar mas aun de estas pruebas.

Todo es esfuerzo y sacrificio, por eso, yo creo que si quieres puedes, y si puedes, harás todo lo que este en tu mano para conseguirlo, por muy duro que sea, por muchas horas que tengas que dedicarle, o por muy grande que sea el objetivo, por que tu quieres.